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martes, 30 de julio de 2013

El Oráculo del Coco


         Pintura de Wifredo Lam




(Un breve artículo de Alberto Serret 
sobre el oráculo de los cocos afroamericano).



AGBON-IBI-IDAJUN, ORÁCULO DEL COCO
(Tradición afroamericana, de origen yoruba)



Es uno de los fundamentales oráculos o medio de comunicación con los orishas (divinidades, antepasados, grandes espíritus, figuras arquetípicas) que conforman el panteón de la Regla de Ocha o Estatuto de los Orishas, comúnmente conocida como Santería.

En África las fichas de este “aliado” se fabrican con nuez de kola (obi), y en el Caribe, en cambio, lo que se utiliza es la cáscara del coco seco (agbon), razón por la cual entre numerosos practicantes se incluye dentro de la denominación del Oráculo del Coco el término Obi, y no Agbon, que sería el acertado.

El Agbon-Ibi-Idajun se basa en cuatro pequeños pedazos de corteza de coco seco, los cuales, lanzados por la mano del intermediario sobre un paño o tablero preferentemente dispuesto en el suelo, van dando las diferentes “letras” o respuestas a la pregunta formulada por el consultante (habría que dejar sentado que, aunque hemos preferido presentar un método de consulta basado en una lectura que se mantenía vigente a mediados de siglo XX dentro de Cuba, este método no solo puede haber evolucionado, sino que lo más probable es que cada oficiante lo aplique según sus propias particularidades. No se trata, pues, de algo contemporáneo ni definitivo, sino del método en esencia, para dar una idea aproximada de cómo funciona).

Luego de los preparativos rituales, que varían de acuerdo con el santero o babalao que oficia, el primer paso es saludar a Eggun, antepasado o espíritus de los muertos. Después se saluda a Elegguá, orisha mayor, dueño de las llaves del destino, el cual debe ser siempre primero y último en todo. En tercer término, se saluda al orisha al que se le van a dirigir las preguntas, y a partir de este paso se procede a interrogar.

Las “letras” o posibilidades de respuesta serían las siguientes:

Alaafia (paz, abundancia, felicidad, bendición, suerte, gracia):

A A A A
Es cuando las cuatro piezas caen con su parte interior hacia arriba. Significa un “sí” rotundo. Por esta letra hablan Oloffi (Dios) en persona, y también Orula, Obbatalá y Babalú Ayé, lo cual representa la posibilidad de que estos orishas intervengan espontáneamente en la consulta aun cuando el consultante no lo haya solicitado. La frase de respuesta obligada, en lengua yorubá, es Olle enla, Obbatalá, Ori Alle, que representa un agradecimiento por la respuesta positiva. Siempre que sale Alaafia, se repite la tirada para ratificar.

Otá we (oposición, limpiada, lavada):

A A A X
Es cuando caen tres piezas con su parte interior hacia arriba y una bocabajo. Significa un “sí, es posible”. No da certeza, sino sólo una probabilidad, y necesita ser ratificada con una segunda tirada de Otá we. Por esta letra pueden intervenir voluntariamente Elegguá, Changó, Yemayá y Oshún.

Eelli fe (literalmente: “dos que aprueban”):

A A X X
Es cuando caen dos piezas bocarriba y dos bocabajo. Se trata de un “sí rotundo”. Cuando se presenta esta letra ya no hay que indagar más al respecto de la pregunta formulada, pero se deben dar unos golpecitos en el suelo con las yemas de los dedos y besarlos, agradeciendo a Oloffi por ella. A través de Eelli fe hablan voluntariamente Obbatalá, Oggún, Ochosi, Osún y los Ibeyi.

Sodi Okan (en Cuba se le conoce también por Okana-Sodi, o simplemente Okana: “hacer uno”, “ser uno solo”, “ser el primero”):

A X X X
Es cuando caen tres piezas bocabajo y una con el interior hacia arriba. Significa una negación y revela “una dificultad”. Es una letra desfavorable; está relacionada con los problemas, la muerte y los cambios radicales. Cuando sale, es preciso tirarse del lóbulo de la oreja derecha para conjurar cualquier mal. Además, debe realizarse una nueva tirada, preguntando si se trata de una dificultad sin relevancia o de un gran peligro. Por Sodi Okan se manifiestan voluntariamente los eggun, pero también Elegguá, Oyá y Yewá.
Oyé Okú (literalmente: “signo de muerte”):

X X X X
Es cuando las cuatro piezas caen con el lomo hacia arriba, y significa un “no” rotundo, que a su vez implica peligro grave. Es una letra de mal augurio. Cuando ratifica una noticia infausta, se recomienda mojar los cocos y encender una vela. Además hay que preguntar si quien está hablando es Ikú (la Muerte). En caso afirmativo, se le pide a la misma que nos indique qué debemos hacer para conjurar el peligro. Por esta letra también se comunican espontáneamente los eggun, Argayú, Oyá Yansá y Naná Burukú.

No todos los orisha hablan a través de los cocos. Entre los que sí pueden ser consultados por este medio, se encuentran: Elegguá-Eshu (Niño de Atocha, San Antonio de Padua, Jesucristo), Obbatalá (Nuestra Señora de Las Mercedes), Yemayá (Virgen de Regla) que en un camino sincretiza con Olokun, aunque éste es en sí mismo un orisha; Shangó (Santa Bárbara Bendita), Ochosi (San Norberto, San Huberto, San Alberto, Santiago Arcángel), Oggún (San Miguel Arcángel, San Rafael Arcángel, San Pedro, San Pablo, San Juan Bautista), Oyá Yansá (Santa Teresa de Jesús, Virgen de la Candelaria, Virgen del Carmen), Oshún (Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba), Babalú Ayé (San Lázaro), Orula (San Francisco de Asís, San José de la Montaña, San Felipe), Osún (La Divina Providencia, el Bastón de San Francisco, San Manuel, San Dimas, San Juan Bautista), Yewá (Nuestra Señora de los Desamparados, La Dolorosa o Nuestra Señora de Los Dolores, Nuestra Señora de Monserrate, Santa Clara de Asís, Santa Rosa de Lima), Argayú (San Cristóbal, patrono de la ciudad de La Habana, y también San Miguel Arcángel), Naná Burukú (Santa Ana), Los Ibeyi (San Cosme y San Damián, Santa Serpa y Santa Porfiria, Santa Justa y Santa Rufina, Crispín y Crispina).


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