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lunes, 29 de julio de 2013

La leyenda de la cierva plateada



Leyenda de la cierva plateada
Alberto Serret
(literatura para niños)
Ilustraciones de Julián de Narváez
Editorial Magisterio, Bogotá, Colombia.
Segunda edición, 2006

En este libro, tal y como en otros que Serret publicara durante los años que vivió en Ecuador, el nombre que aparece en cubierta es León Serret, ya que entre los amigos ecuatorianos se le conocía cariñosamente como León o "el león Serret" (Nota de Ch.Lima).


El maravilloso árbol
del que salieron los peces
Quichua, Amazonía ecuatoriana
(Del libro Leyenda de la cierva plateada)

En el principio de los tiempos existió un árbol gigantesco, cuya copa casi topaba el cielo, y que en vez de frutas daba peces.

Allá arriba, colgando del verde ramaje, estaban ellos: todos diferentes, con aletas de infinidad de colores que relumbraban bajo el sol. Siempre que alguien sacudía el árbol, de él llovía escamas como si fueran monedas de pura plata.

En aquella época había también una pareja de hermanos mellizos, igualiticos el uno al otro, y a los que todos conocían como Huata Huata, aunque sus nombres por separado eran Cuillur o Lucero del Amanecer y Duciru o Lucero del Anochecer. Estos hermanos, que andaban siempre jugando o trabajando para el bienestar de la comunidad, estaban muy preocupados porque las buenas gentes no tenían mucho de qué comer. Así que fueron en busca del Árbol de los Peces, decididos a tumbarlo para que sus ramas quedaran al alcance de todos.

Y eso hicieron: con sus hachas mágicas golpearon chac, chac, chac, tres, cuatro, cinco veces, y el tronco del Árbol de los Peces se quebró, y la corpulenta planta se dejó caer cuan larga era.

Pero sucedió que el Árbol de los Peces, en vez de caer hacia un lugar donde los habitantes de la costa y de la sierra tuvieran acceso por igual a su follaje, cayó hacia los valles que están por el Oriente, y sólo una rama quedó en dirección de la cabecera del río. Quizás por eso es que en la desembocadura de los ríos casi no hay peces, mientras que sí abundan más adentrito, en las llanuras y tierras menos elevadas, donde pueden ser capturados en grandes cantidades.

Actualmente hay quien dice que las monedas de plata que aparecen en los sueños, son en realidad escamas de los peces del Árbol de los Peces, y que si algún niño tiene ese sueño, al día siguiente podrá ir de pesca con la seguridad de que sus redes se llenarán enseguida de hermosos peces plateados.

(Fuente: Tradición oral de los quichua amazónicos del Aguarico y San Miguel, Alessandra Folleti-Castegnaro, Editorial Abya -Yala, Quito, 1992).


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